Hace unos días estuvimos visitando Bodega Gamboa, un rincón que rompe con lo tradicional. No se trata solo de un viñedo; es una propuesta disruptiva bajo el concepto de “Mi Finca Gamboa”, donde uno puede ser dueño de su propia parcela de vides en Campana o General Madariaga, delegando el manejo agronómico en los expertos y disfrutando del placer de ser productor sin las complicaciones operativas.
Recorrimos este proyecto junto a nuestro amigo y paisajista, Daniel Martín, quien fue convocado para darle identidad verde a este enorme desarrollo. Caminar con Daniel es una experiencia en sí misma: él no solo mira lo que está plantado, sino que te transmite todo lo que su imaginación ya visualiza para los diferentes sectores y momentos que los invitados van a disfrutar.
La recorrida completa en Bodega Gamboa
La sutileza de las rosas
Empezamos la recorrida en la zona del restaurante. Daniel nos explicó cómo fue diseñando los canteros que abrazan la terraza del resto, creando una transición suave entre la arquitectura y el campo. En esta etapa, sumó la mirada experta de la rosicultora Agustina Hilbert, quien asesoró en la elección de rosales con tutores que visten el espacio, aportando esa sofisticación clásica que el mundo del vino requiere, pero con una vuelta de tuerca contemporánea.
Mientras caminamos por los viñedos, Daniel nos cuenta su filosofía: el respeto absoluto por lo que ya estaba. Nos explica cómo fue integrando el bosque nativo y trabajando con especies resistentes que pertenecen al lugar. Me encantó un detalle que define su sensibilidad: cuando camina entre las vides y se encuentra con una planta nativa espontánea, como una verbena, la rescata para reutilizarla luego en el diseño de los canteros. Eso es paisajismo consciente.


Espacios exclusivos y el lujo de lo natural
También visitamos el sector privado, un lugar exclusivo para los propietarios. Es un espacio pensado para que los dueños de las fincas puedan hacer asados, festejar o simplemente desconectarse frente al viñedo. Es una primera parte de una intervención paisajística que ya se visualiza enorme y ambiciosa.



Cocina de estación y maridaje bonaerense
Al final del recorrido, nos encontramos con Ana Paula Da Cunha, gerente del restaurante, quien nos terminó de redondear la experiencia sensorial de Gamboa. Ana Paula nos contó que apuestan a una cocina de estación donde el fuego es el gran protagonista, siempre pensando en los maridajes con los vinos de la casa.
Lo que más rescatamos de la charla con ella es la importancia de la identidad: entender que estás en una bodega, pero en Buenos Aires. Esa cercanía con la ciudad, combinada con la paz del campo y la sofisticación de un vino de alta gama, hace que Gamboa sea un proyecto único en su especie.
Nos fuimos con la sensación de que esto recién empieza. El paisaje está creciendo, las vides están tomando fuerza y el diseño de Daniel Martín promete transformar cada rincón en una experiencia inolvidable.



















