Hoy se celebra el Día Mundial por la Reducción de las Emisiones de CO2, una fecha que la ONU fijó para que dejemos de hablar y empecemos a medir el impacto real en el cambio climático. En este contexto, nos detuvimos a ver los números de Mastellone Hnos., que viene de certificar su huella de carbono bajo la norma ISO 14064-1. Es un dato importante: es la primera láctea del país que logra esta validación por parte del IRAM.
Desde DeRaíz, siempre decimos que lo que no se mide no se puede mejorar. La empresa tomó como base el año 2019 y, a la fecha, ya logró bajar un 8,9% sus emisiones de gases de efecto invernadero. No es casualidad, sino el resultado de meter mano en toda la cadena operativa.
Los puntos clave de la gestión:
- Energía verde: El 77,1% de la energía eléctrica que usan ya es renovable. Esto les permitió evitar la emisión de más de 30.000 toneladas de CO2.
- Enterramiento Cero: En su complejo de General Rodríguez lograron que casi nada vaya a relleno sanitario. Tienen una tasa de reciclabilidad del 88,8%, lo que reduce el impacto ambiental de sus residuos de forma directa.
- Packaging consciente: Cambiaron envases de plástico por cartón en líneas como Finlandia y Dulce de Leche. Además, desarrollaron junto a Dow un film para packs de botellas que tiene un 20% de plástico reciclado (PCR).
- Reciclaje de agua: Lograron recuperar más de un millón de metros cúbicos de agua, lo que también suma a la baja de la huella hídrica y de carbono.

Para nosotros, lo más rescatable de este informe es la optimización de la logística. Reducir los kilómetros recorridos por los camiones de recolección de leche no solo baja costos, sino que es una de las formas más directas de quemar menos combustible y emitir menos gases.
Frente a un escenario donde el consumidor exige cada vez más transparencia, que una empresa líder muestre estos avances con estándares internacionales es una señal clara. La sustentabilidad ya no es una opción “decorativa”, es el eje de la eficiencia en la producción moderna.
















