Las peonías tienen algo hipnótico. Son protagonistas absolutas cuando florecen pero también generan un poco de “ansiedad”: duran poco, se abren de golpe o justo no llegan al día que las necesitás.
Para despejar dudas, el equipo de De Raíz se fue hasta Tandil a visitar a Christian, anfitrión de un campo de peonías increíble, y le hicimos la gran pregunta: ¿cómo se mantienen las peonías en casa?
La respuesta fue tan simple como reveladora: todo depende de cuándo querés que se abran. Y ahí se abre (literalmente) un mundo de posibilidades.
El punto clave: manejar el tiempo de apertura
Las peonías no son flores caprichosas pero sí muy sensibles al agua, la temperatura y el momento en que las hidratás. Christian lo explica con total claridad: “Depende el momento que la quieras abierta a la flor”. A partir de eso, hay dos escenarios posibles.
1. Si querés que la peonía se abra rápido
Ideal para cuando la necesitás ese mismo día o al día siguiente, para una mesa, un ramo o simplemente disfrutarla abierta.
“Si cuando nosotros la llevamos la querés rápida abierta, agua tibia. Si hay temperatura va a empezar a abrir ese día”.
El agua tibia activa la hidratación y acelera el proceso de apertura, sobre todo si el ambiente acompaña con temperaturas templadas. Es la mejor opción cuando la flor todavía está bien cerrada y querés verla desplegarse.
2. Si necesitás que dure cerrada varios días
Este es el truco que no todo el mundo conoce y que marca la diferencia cuando tenés un evento, una fecha especial o simplemente querés estirar su vida útil.
“Si vos querés mantenerla, por ejemplo la llevamos un jueves y la necesitás para el domingo, podés ponerla en agua recién el sábado”.
¿Dónde va mientras tanto? En reposo total. “Queda deshidratada en algún lugar bien oscuro y fresco y si pueden incluso en la heladera y sin agua”.
Sí, heladera. Frío, oscuridad y nada de agua. En ese estado, la peonía entra en pausa y frena su apertura. Cuando llega el momento indicado, se hidrata y vuelve a activarse.


Por qué funciona este método
La peonía responde de forma directa a la hidratación y la temperatura. El frío retrasa su metabolismo y el agua lo acelera. Entender esto permite manejar la flor sin forzarla, respetando sus tiempos naturales.
No se trata de trucos raros ni productos especiales: es leer a la flor y acompañar su ritmo.
Un saber que nace del campo
Estos detalles no suelen aparecer en manuales rápidos. Son aprendizajes que vienen de convivir con las flores, de cortarlas todos los días, de observar cómo reaccionan según el clima y el manejo.
Por eso, escuchar a alguien que vive rodeado de peonías cambia por completo la forma de cuidarlas en casa. No es solo una flor linda: es una flor sensible, precisa y profundamente viva.
No te pierdas el video completo del recorrido por el campo de peonías de Tandil:
Fotos: De Raíz.


















