Con el verano en marcha, el jardín y la huerta entran en su momento más intenso. Las plantas crecen rápido, largan brotes nuevos, florecen y producen a pleno. Pero ese mismo combo de calor, humedad y savia en movimiento también activa a las plagas más comunes de la temporada.
Mosca blanca, pulgón, trips y cochinilla aparecen casi sin aviso y, si no se actúa a tiempo, pueden debilitar plantas enteras en pocos días.
La buena noticia es que no hace falta recurrir a químicos agresivos para resolverlo. De hecho, en huertas y jardines bien manejados, el foco no está en eliminar todo insecto, sino en detectar temprano, bajar la población y sostener el equilibrio natural.
Y es que cuando las plantas están fuertes y el manejo es constante, la mayoría de las plagas se mantienen bajo control sin grandes dramas.
En esta nota repasamos cuáles son las plagas más típicas del verano, cómo reconocerlas antes de que el problema escale y qué herramientas agroecológicas funcionan mejor para controlarlas de manera efectiva, cuidando tanto las plantas como el ecosistema que las rodea.
Mosca blanca: la más persistente
Es una de las plagas más comunes del verano. Se la ve volar cuando movés la planta y suele instalarse en el envés de las hojas.
Cómo detectarla: pequeños insectos blancos que vuelan al sacudir la planta. Hojas amarillentas, pegajosas y con melaza.
Por qué aparece: calor, falta de ventilación y plantas debilitadas.
Cómo controlarla sin químicos:
– Trampas cromáticas amarillas para reducir la población adulta.
– Aplicaciones de jabón potásico en el envés de las hojas.
– Repetir el manejo cada 5–7 días hasta bajar la presión.
Clave: no alcanza con una sola acción. La combinación es lo que funciona.
Pulgón: chico, rápido y multiplicador
El pulgón aparece en brotes nuevos, botones florales y tallos tiernos. Puede ser verde, negro, amarillo o marrón.
Cómo detectarlo: colonias visibles a simple vista, hojas enrolladas o deformadas.
Por qué aparece: exceso de nitrógeno, brotes muy tiernos y plantas estresadas.
Cómo controlarlo sin químicos:
– Chorro de agua fuerte para desprenderlos.
– Jabón potásico aplicado directo sobre la colonia.
– Favorecer enemigos naturales como vaquitas de San Antonio.
Clave: actuar rápido. El pulgón se reproduce a una velocidad impresionante.
Trips: pequeños pero muy dañinos
Son difíciles de ver, pero dejan marcas claras. Suelen atacar flores, hojas jóvenes y frutos.
Cómo detectarlos: manchas plateadas o punteadas en hojas y pétalos, deformaciones en flores.
Por qué aparecen: clima seco y caluroso.
Cómo controlarlos sin químicos:
– Trampas cromáticas (amarillas o azules).
– Jabón potásico o extractos vegetales, aplicados de forma regular.
– Aumentar humedad ambiental cuando sea posible.
Clave: constancia. Una sola aplicación no alcanza.
Cochinilla: lenta pero resistente
Se esconde bien y suele pasar desapercibida hasta que el daño es visible.
Cómo detectarla: bultitos blancos algodonosos o placas marrones adheridas a tallos y hojas.
Por qué aparece: plantas débiles, falta de ventilación y ambientes muy secos.
Cómo controlarla sin químicos:
– Retiro manual con algodón y alcohol.
– Jabón potásico aplicado varias veces.
– Poda de partes muy infestadas.
Clave: paciencia y seguimiento. Es de las más duras de eliminar.

Manejo agroecológico: la clave está en el conjunto
Controlar plagas sin químicos no es “hacer nada”, es hacer mejor. Algunas reglas básicas que funcionan siempre:
– Plantas bien regadas y nutridas resisten mejor.
– Sustratos vivos y aireados reducen problemas.
– Ventilación y buena luz evitan muchos focos.
– Diversidad de plantas = menos plagas dominantes.
– Observar seguido permite actuar antes de que el problema explote.
El error más común: reaccionar tarde
Cuando la planta ya está tomada, cualquier control cuesta más. Por eso, el mejor aliado es el hábito: mirar hojas, tallos y brotes al menos dos veces por semana en verano.


Fotos: Pinterest.




















