En nuestra recorrida por la Exposición Anual de Floricultura del INTA, nos acercamos al stand de cultivo sin suelo. Acá la hidroponia se presenta como una alternativa real para producir plantas, hortalizas y flores de una manera distinta, optimizando los recursos y abriendo el juego para el diseño del paisaje. Conversamos con la ingeniera agrónoma Analía Puerta, quien estuvo a cargo de las demostraciones en vivo.
La propuesta en este espacio es clara: demostrar que se puede producir en agua o en sustrato, sin tocar el suelo tradicional. La hidroponia, en su forma más pura, hace que las raíces crezcan directamente en una solución nutritiva. Por otro lado, los sistemas en sustrato usan materiales sólidos para el anclaje y la aireación, pero la comida de la planta llega siempre disuelta en el agua.
Uno de los sistemas que más nos llamó la atención fue la torre vertical. Es un formato ideal para combinar producción y estética. Analía Puerta nos explicó que este sistema permite armar una “huerta jardín”, mezclando hortalizas con flores en una estructura que aprovecha la altura. Lo que más sorprende es la velocidad: vimos un tomate con apenas un mes y medio de desarrollo que ya mostraba un crecimiento tremendo.
Entre los beneficios que rescatamos, el más importante es la posibilidad de cultivar todo el año y acortar los ciclos. Como la planta recibe una fórmula exacta de nutrientes, crece sana y fuerte desde el arranque. Según nos marcó la ingeniera, una planta bien nutrida es una planta que se enferma menos.


Ese manejo de precisión tiene un impacto directo en el mantenimiento. Al bajar el estrés del cultivo, se reduce la necesidad de controles y se evita el uso de agroquímicos. Sistemas como la torre, el NFT o el de raíz flotante trabajan bajo esta lógica de eficiencia total.
Desde DeRaíz, vemos que estos sistemas son una oportunidad enorme para el diseño del paisaje productivo y para huertas urbanas donde el suelo no es apto o directamente no existe. La hidroponia no es solo una técnica de producción; es una herramienta para integrar plantas y diseño con un control absoluto de los recursos.
La experiencia en la muestra del INTA deja en claro que el cultivo sin suelo ya no es algo del futuro. Es una realidad concreta para quienes buscamos estética, producción y sustentabilidad en un mismo proyecto.
















