En el diseño de jardines, los árboles son los que mandan la parada. No son solo sombra; son los que arman la estructura del lugar. Por eso, en nuestras recorridas, siempre volvemos al lapacho. Es una de las especies nativas más interesantes cuando buscamos presencia y bajo mantenimiento, ya sea en un parque grande o en un jardín particular.
Originario del norte de nuestro país, el lapacho combina una silueta elegante con una copa que no se descontrola. El más conocido es el rosado (Handroanthus heptaphyllus), pero los amarillos y blancos también están ganando terreno en los diseños que buscan diversidad sin perder el eje.
Lo que más nos gusta de este árbol es su rigor estructural. El tronco recto y las ramas bien distribuidas arman un marco perfecto para ordenar visualmente un espacio. A diferencia de otras especies que crecen medio desparejas, el lapacho mantiene una imagen armónica y prolija, algo fundamental cuando proyectamos a largo plazo.
El caso Nordelta: La mirada de la paisajista
Hace poco estuvimos visitando el proyecto diseñado por la paisajista Rafaela Cassarino en el centro comercial de Nordelta. En esa escala urbana de alto tránsito, el lapacho vuelve a ser la pieza central del diseño, pero con un detalle que nos llamó la atención.
Durante la recorrida, Rafaela nos señaló un ejemplar de lapacho rosado con una floración particular, distinta a la que se ve habitualmente. Es una variedad que se destaca por la intensidad y la forma en que cubre la copa, y lo mostramos en el video porque es el ejemplo perfecto de cómo una buena selección genética puede levantar el nivel de un espacio público. Este tipo de ejemplares son los que buscamos para darle un salto de calidad al paisaje.
Datos técnicos para el manejo:
- Suelo y sol: Se adapta a casi todo, pero necesita buen drenaje y estar a pleno sol para explotar.
- Agua: Una vez que se estableció, se la banca muy bien. Tolera periodos de seca, un dato clave para el paisajismo de bajo mantenimiento.
- Crecimiento: Es gradual. Esto nos permite acompañarlo con podas suaves sin tener que estarle encima todo el tiempo.
En un jardín residencial, funciona bárbaro como ejemplar único: da jerarquía sin saturar. En parques más grandes, los usamos en alineaciones para generar continuidad y atraer polinizadores, sumando biodiversidad real al entorno.
Desde DeRaíz, creemos que elegir el lapacho es dejar de ver a las nativas como algo “rústico” para verlas como una opción técnica sólida. No es solo un árbol que queda lindo cuando florece; es una planta funcional que aporta equilibrio y carácter durante todo el año.
















