La visita es posible gracias a Mariela Schaer, quien está detrás de la llegada de Sarah Price a la Argentina. La propuesta forma parte de una serie de encuentros que busca acercar al país a grandes referentes internacionales del diseño de jardines. Antes de Sarah Price, por estos encuentros pasaron figuras como James Hitchmough, Nigel Dunnett, James Basson, John Greenlee y Patrick Cullina.
Pero ¿quién es Sarah Price y por qué es tan interesante escucharla? Sarah Price se formó en Bellas Artes y comenzó su recorrido profesional trabajando como jardinera en Hampton Court Palace. Esa combinación entre arte, horticultura y una profunda observación de los paisajes naturales terminó definiendo una manera muy particular de diseñar. Sus jardines suelen ser descriptos como pictóricos e inmersivos, porque no buscan solamente construir una imagen bonita, sino generar una experiencia.
Uno de sus trabajos más conocidos es el diseño de los jardines del Parque Olímpico de Londres para los Juegos de 2012, un proyecto de enorme escala en el que trabajó junto a otros profesionales. También desarrolló jardines públicos, privados y comunitarios, espacios vinculados con instituciones culturales y proyectos relacionados con la salud.

Su trabajo fue reconocido además con varias medallas de oro en el RHS Chelsea Flower Show, uno de los grandes escenarios internacionales del diseño de jardines. Entre ellas se encuentran las obtenidas en 2012 y 2018.
Lo que más interesa de su mirada, sin embargo, no está solamente en los premios o en la dimensión de sus proyectos, sino en cómo observa el paisaje.
Price trabaja con una sensibilidad muy vinculada al mundo del arte. La luz, el color, las texturas, las formas y los espacios entre las plantas tienen un papel fundamental. Pero al mismo tiempo hay una preocupación muy concreta por la ecología y por trabajar con lo que cada lugar tiene para ofrecer.
En su estudio ponen especial énfasis en sumar biodiversidad y crear hábitats para la fauna, pero también en conservar y potenciar aquello que ya existe en un sitio en lugar de eliminarlo para empezar de cero. La utilización de materiales locales y el trabajo artesanal también forman parte de esa búsqueda.

Hay una idea de su próxima visita que resulta especialmente atractiva: Sarah propone aprender a mirar.
El seminario que dará en Buenos Aires se llama “Diseñando jardines para el asombro” y parte justamente de esa mirada consciente que, según explica, aprendió inicialmente en sus clases de arte y fue profundizando durante años de observación de comunidades vegetales y paisajes naturalizados. La premisa es sencilla pero potente: cuando aprendemos a mirar, la inspiración aparece en todas partes.
Durante la jornada también va a mostrar cómo utiliza el dibujo, el collage y las maquetas para desarrollar y comunicar sus ideas, y analizará cómo el color, la forma y la textura modifican nuestra manera de experimentar un jardín.
Y hay otra idea contemporánea: pensar los jardines más como una película que como una fotografía.
En lugar de diseñar únicamente una serie de vistas perfectas, Price propone crear espacios que se descubran mientras los recorremos, donde las plantas, las estaciones, la luz y nuestros propios movimientos vayan modificando la experiencia. Un jardín que no se agota en una foto.
También hablará de su propio jardín en Gales, que utiliza como una especie de laboratorio para probar nuevas formas de poda y combinaciones de plantas sostenibles, incluso en sustratos pobres en nutrientes. Allí experimenta con comunidades vegetales que, aunque puedan parecer delicadas, están pensadas para ser resistentes al clima y atractivas para polinizadores y aves

Para quienes trabajamos con jardines, escuchar a alguien como Sarah Price puede ser una oportunidad para mirar nuestros propios espacios con otros ojos. No necesariamente para copiar sus jardines, que además fueron pensados para otros paisajes y condiciones, sino para entender cómo observa, cómo toma decisiones y cómo transforma esa observación en una propuesta de diseño.
La visita también llega en un momento en que muchas de estas preguntas están cada vez más presentes en el paisajismo: cuánto intervenimos un lugar, qué plantas elegimos, qué hacemos con lo que ya existe, cómo generamos biodiversidad y de qué manera podemos diseñar jardines lindos sin separarlos de los procesos naturaleza

Sarah Price estará en Buenos Aires el 2 de noviembre, de 9 a 16:30, en el Auditorio de la Facultad de Agronomía de la UBA. La propuesta contempla un grupo reducido de participantes y 45 minutos destinados a preguntas e intercambio.
Es una de esas visitas que valen la pena no solamente para quienes diseñan jardines profesionalmente. También para cualquiera que quiera aprender algo que parece sencillo, pero que quizás sea una de las cosas más difíciles cuando miramos un jardín: detenerse, observar y volver a mirar.
PH: Gentileza. Presentación Mariela Schaer de Entreplantasviajes l
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