Durante la Rural, en el stand de Terrafertil se vivieron diferentes ciclos de charlas vinculadas con el mundo de las plantas, la huerta y la jardinería. Una de las convocadas fue Anabel, ingeniera agrónoma, que con mucha claridad explicó algunos conceptos sobre la poda de frutales.
Como julio y agosto son justamente meses en los que podemos hacer pequeñas intervenciones sobre los frutales de carozo, aprovechamos para preguntarle qué tenemos que mirar antes de agarrar la tijera y, sobre todo, qué ramas conviene sacar.
Hablamos de frutales como el duraznero, el damasco y el ciruelo, todos árboles caducos que durante el invierno, al haber perdido sus hojas, nos permiten observar mucho mejor la estructura de la copa.
Y aunque muchas veces da miedo podar porque sentimos que estamos sacándole al árbol ramas importantes, Anabel explica que lo primero que hay que hacer es algo mucho más sencillo: observar.

Primero mirar, después podar
Antes de cortar hay que mirar el árbol completo y tratar de imaginar cómo va a ser su crecimiento cuando vuelva a llenarse de hojas. Esa primera observación permite decidir qué ramas queremos conservar y cuáles están creciendo en lugares que no nos interesan. El objetivo es lograr una copa bien abierta, con buena entrada de luz, algo fundamental para favorecer una buena carga de frutos. Por eso, la primera intervención está en el centro de la copa.
Las ramas que crecen de manera vertical hacia el interior son las primeras que Anabel recomienda eliminar. A simple vista pueden parecer las ramas más fuertes y hasta podemos pensar que son las que mejor van a sostener el árbol, pero su explicación es clara: ese crecimiento vertical produce principalmente hojas y no favorece la diferenciación de las yemas de flores que después darán frutos.
Al sacar esas ramas del centro, se busca que la luz pueda ingresar y llegar hacia la periferia de la copa, donde se desarrollará la producción.
¿Y qué pasa con las ramas horizontales?
Una vez que empezamos a abrir el centro del árbol, tenemos que mirar las ramas que crecen hacia los laterales. Según explica Anabel, las ramas con una disposición más horizontal son las que tendrán mayor cantidad de frutos. Pero también hay que observar su longitud y su forma.
Cuando una rama horizontal es demasiado larga y termina en una punta muy aguzada, la recomendación es quitar aproximadamente un tercio durante la poda. Ese corte busca provocar un engrosamiento de la rama y favorecer que la fruta que se desarrolle sobre ella pueda hacerlo correctamente.
Así que, si tenés un duraznero, un damasco o un ciruelo en casa, este es un buen momento para empezar a observarlo. No hace falta sacar ramas al azar ni podar por podar. Primero hay que mirar la copa, entender cómo está creciendo y recién después decidir dónde intervenir.
La poda también es eso: aprender a leer el árbol y pensar qué estructura queremos que tenga cuando vuelva a llenarse de hojas.
Y si todavía te da un poco de miedo meter la tijera, como me pasaba a mí mientras hablaba con Anabel, escuchar a alguien que explica con tanta claridad por dónde empezar ayuda muchísimo.
Mirá el video con la entrevista completa.
La entrevista fue realizada en julio de 2026, durante la Exposición Rural de Palermo, en el stand de Terrafertil.

















