Mucho más que plantas: una experiencia de vida
Lo que pasó en Salta todavía resuena en los chats y en las libretas de apuntes de quienes viajaron. Para Paula María Obiglio (Grupo Jardín de América), estos encuentros anuales son, ante todo, una celebración. “La fiesta es encontrarnos, compartir nuestras experiencias jardineras y también experiencias de vida”, asegura Paula, destacando ese ambiente de generosidad y apertura que define a la Asociación.
Esa misma sensación de gratitud la comparte María Reguero (Grupo Jardín Praderas del Norte), quien describe a San Lorenzo como un lugar mágico. “En dos o tres días nos ponemos al día con todo lo que está pasando a nivel nacional e internacional. Fue un placer formar parte”, comenta María, subrayando la impecable gestión de los grupos anfitriones.



El jardín como “Archivo Sensible” y cultura
Gracias a la bitácora técnica de Paula Fourcade (Presidente del Grupo Jardín “Los Médanos” de Daireaux-Bonifacio), pudimos reconstruir el nivel de las charlas. Uno de los momentos más comentados fue la presentación de Nicolás Sánchez (Chile). Él planteó que el jardín no es solo un lugar físico, sino una relación y un conjunto de memorias sensoriales.
Paula María Obiglio conecta esto con la esencia del encuentro: “Como dijo Nicolás, el jardín son olores, sensaciones y experiencias; y eso es exactamente lo que compartimos al encontrarnos cada año”.
De la platería de Areco a la rudeza de la Puna
La diversidad de enfoques fue la clave del éxito. Desde el platero Carlos “Yayo” Bertero, que mostró cómo la botánica se traduce en el metal, hasta los ingenieros Ezequiel Minatti y Francisco Romano, que explicaron los desafíos de diseñar en climas áridos como el mendocino, la formación fue constante.
El panel moderado por Bettina de Anchorena permitió descubrir la identidad salteña a través de sus profesionales:
- Sofía D’Andrea y su mirada sobre Cafayate.
- Martita Pestaña y María Martorell con la valentía de diseñar a 3.000 metros de altura en la Puna.
- Paqui Arias revalorizando nuestro monte nativo.
Y, por supuesto, la potencia del vasco Iñigo Segurola Arregui, quien dejó una frase para grabar a fuego: “Para ser paisajista tenés que ser jardinero; tenés que poner las manos en la tierra”.



Una organización con sello propio
A pesar de que el grupo de Salta es relativamente nuevo en la Asociación, estuvieron a la altura de las circunstancias. La organización, a cargo de los grupos Amancay y Ceibo, junto al asesor Eduardo Díaz, logró transmitir la idiosincrasia local: una mezcla de historia, costumbres y una mirada cosmopolita.
Como bien destaca Paula María Obiglio, cada encuentro refleja el clima y las costumbres de su lugar, y Salta no fue la excepción. El agradecimiento se hace extensivo a Rose Anne Hinchliff , presidenta de la asociación, y a toda la comisión directiva por sostener estos espacios de intercambio genuino.


Volvieron con el alma cargada por esa red de contención y pasión que es la jardinería argentina. ¡Hasta el próximo encuentro!
Fotos: Asoc. Grupo Jardín
















