La noticia de la muerte de Fernando Caruncho llegó a DeRaíz a través de Mariela Schaer de EntrePlantasViajes, quien conoció de cerca su trabajo y su manera de entender el paisaje. Caruncho murió la noche del 20 de agosto, pero la noticia comenzó a difundirse después, cuando la familia decidió comunicar su fallecimiento.
“Murió el 20 a la noche, aunque la prensa recién lo publicó ayer”, cuenta Schaer, quien además explica que la familia había decidido mantener en reserva tanto su enfermedad como la noticia de su muerte. “Lo que querían era no publicar nada hasta que no lo entierren, porque querían hacer todo en privado”, relata.
Un pensador del paisaje
Fernando Caruncho tenía 68 años y había construido a lo largo de más de cuatro décadas una de las obras más personales e influyentes del paisajismo contemporáneo. Pero para Mariela Schaer, definirlo simplemente como paisajista sería quedarse corto. Ella lo define de otra manera: “Un pensador del paisaje”.
Caruncho se formó inicialmente como filósofo y luego comenzó sus estudios de paisajismo en la Escuela de Batres. Esa formación fue fundamental para construir una mirada que siempre fue mucho más allá del diseño de espacios verdes. De hecho, nunca se sintió cómodo con la definición de paisajista. Estaba orgulloso de que lo llamaran “jardinero del paisaje”, una expresión que sintetiza buena parte de su manera de entender el oficio.
Un estilo que nunca siguió las modas
Caruncho no buscó convertirse en un diseñador de jardines asociado a una determinada tendencia ni adaptarse a las modas que atravesaron el paisajismo durante las últimas décadas. Por el contrario, defendió siempre un lenguaje propio, reconocible y profundamente austero.
Su sello estaba construido a partir de pocos elementos. La geometría, diferentes tonos de verde y una selección muy acotada de especies eran suficientes para construir jardines de enorme potencia visual.
Según explica Schaer, utilizaba habitualmente entre tres y cinco especies por proyecto. Esa restricción no era una limitación sino parte de su lenguaje. Caruncho eliminaba todo aquello que consideraba innecesario para concentrarse en la estructura del paisaje. En sus jardines, la vegetación no aparece como una colección de plantas sino como parte de una composición mayor, donde cada elemento ocupa un lugar preciso.

La geometría como eje
La geometría era el eje central de cada uno de sus trabajos.
Líneas, ejes, círculos, perspectivas y repeticiones organizaban el espacio y construían una relación directa entre arquitectura y naturaleza. Los diferentes tonos de verde aportaban profundidad y movimiento sin necesidad de recurrir a una gran diversidad vegetal. Fue justamente esa capacidad de trabajar con pocos elementos la que convirtió a sus jardines en obras inmediatamente reconocibles.
Frente a un paisajismo muchas veces asociado a la abundancia de especies y al color, Caruncho construyó una estética basada en la síntesis, la proporción y el equilibrio.

Filosofía, paisaje y jardín
Su formación filosófica también atravesó esa manera de mirar. El jardín no era para él solamente un espacio para ser contemplado ni una extensión decorativa de una arquitectura. Era una forma de pensar y de relacionarse con el lugar. A lo largo de su trayectoria desarrolló más de 150 proyectos en distintos países y recibió reconocimiento internacional. Entre sus trabajos se encuentran jardines privados, espacios públicos y proyectos vinculados a arquitectura y paisaje.
En todos ellos aparece esa misma búsqueda: comprender primero el lugar para después intervenirlo.
La luz, el agua, la piedra, los árboles, los setos y las superficies verdes se combinaban en composiciones donde el vacío tenía tanta importancia como aquello que se incorporaba.
El legado de un jardinero
Caruncho logró construir un lenguaje propio sin necesidad de perseguir las tendencias. Su obra permaneció fiel a una idea de jardín basada en la geometría, la proporción, la austeridad y la contemplación. Por eso, quizás la definición de Mariela Schaer sea una de las más precisas para despedirlo: Fernando Caruncho fue, antes que nada, un pensador del paisaje.
Un hombre que eligió llamarse jardinero del paisaje y que hizo del jardín una forma de pensamiento.
Fuente:https://fernandocaruncho.com/
Fotos: EntreplantasViajes y Pinterest.ar
















