Aunque todavía falte para los días más pesados de calor, hay algo que muchos jardines conocen de memoria: cuando sube la temperatura, los mosquitos aparecen y empiezan a adueñarse de galerías, patios y espacios verdes.
Por eso, cada vez más personas empiezan a pensar el control de mosquitos antes de que llegue la temporada fuerte. No solo por comodidad, sino también por salud, especialmente después de los últimos años en los que el dengue volvió a instalar el tema en la agenda cotidiana.
En ese contexto, el equipo de De Raíz conversó con Seba y Gaby, de Garden Free, sobre una solución que busca cambiar la forma tradicional de fumigar jardines. Un sistema automático que se instala en el espacio exterior y aplica el producto de manera programada, controlada e independiente del riego.
La propuesta combina tecnología, paisajismo y prevención. Una manera de preparar el jardín para disfrutarlo mejor cuando los días inviten a estar afuera.
Chau mosquitos: así es el innovador sistema
Según explican los chicos de Garden Free, se trata del primer sistema de fumigación automática de mosquitos desarrollado bajo esta modalidad.
El funcionamiento es relativamente simple para quien lo usa. En el jardín se instala un circuito de microaspersores ubicados en altura. Ese circuito está conectado a un controlador que dosifica automáticamente el producto y define cuándo debe aplicarse. “La computadora le dice cómo hacerlo”, explican.
Aunque muchas personas preguntan si utiliza el mismo sistema de riego, aclaran que funciona de manera independiente. Puede instalarse junto a una red de riego existente, pero no comparte la misma tubería ni el mismo mecanismo de aplicación.
¿Qué producto utiliza este sistema?
Una de las primeras preguntas que suelen aparecer cuando se habla de fumigación es la toxicidad. Desde Garden Free explican que trabajan con una formulación desarrollada especialmente para este sistema junto a un laboratorio especializado.
Según cuentan, la formulación reduce la concentración del principio activo para permitir aplicaciones frecuentes y controladas.
La estrategia no busca actuar con dosis más fuertes, sino con constancia. “Lo que hace que sea efectivo es la repetición de la aplicación para controlar por cansancio y no por fuerza”, explican.
Ahora bien, ¿es seguro para personas y mascotas? Este fue uno de los temas centrales de la charla. Desde la empresa aclaran que, aunque el producto está formulado para ser utilizado en este sistema específico y con dosis controladas, sigue siendo un insecticida.
Por eso recomiendan mantener las mismas precauciones básicas que se tendrían con cualquier producto de este tipo.
La diferencia, explican, está en el control preciso de las cantidades aplicadas, los horarios de funcionamiento y la automatización del proceso. Además, remarcan que trabajan con todas las habilitaciones y permisos correspondientes.

El horario elegido para proteger a los polinizadores
Uno de los aspectos más interesantes del sistema tiene que ver con el momento en que realiza las aplicaciones. Por ejemplo, desde Garden Free recomiendan programarlo durante la tarde, cuando comienza a bajar la temperatura.
La elección no es casual. Según explican, los polinizadores tienen mayor actividad durante las horas más cálidas y soleadas del día. Los mosquitos, en cambio, se vuelven más activos cuando baja el sol. “Cuando hay sol, el mosquito está en la planta. Cuando baja la temperatura y baja el sol, ahí empieza a ser molesto”, explican.
Por eso el sistema se activa en ese horario, buscando intervenir sobre el momento de mayor actividad del mosquito y alejándose de los momentos en los que trabajan abejas y otros polinizadores.
Una tecnología que ganó protagonismo con el dengue
La explosión mediática del dengue durante el último año generó un aumento en las consultas y en la demanda del sistema. Sin embargo, desde Garden Free explican que detrás del proyecto hay varios años de desarrollo.
“Fueron tres años y medio de experimentos hasta que pudimos lograr un sistema que sea confiable y que se asegure de que funcione”, cuentan.
Eso también explica por qué lo consideran una innovación dentro del sector. Tradicionalmente, la fumigación en jardines se realizaba de manera manual. La novedad, aseguran, está en la automatización y en la posibilidad de mantener aplicaciones constantes y controladas.
El jardín como espacio de bienestar
Más allá de la tecnología, durante la charla apareció una idea interesante. Cuando les preguntamos por el valor del sistema, responden que es difícil comparar el bienestar con otros parámetros.
Porque, en definitiva, el objetivo no es solamente controlar mosquitos. También busca recuperar algo que muchas veces se pierde durante los meses más cálidos: la posibilidad de disfrutar el jardín, sentarse afuera, recibir amigos o simplemente pasar tiempo al aire libre sin estar pendiente del próximo mosquito.
Y en una época donde cada vez valoramos más nuestros espacios verdes, esa búsqueda explica buena parte del interés que despiertan este tipo de soluciones.
Fotos: Pinterest.

















