La primavera nos invita a poner las manos en la tierra, pero también a aprovechar el momento para reproducir nuestras plantas. Tenemos varias técnicas para hacerlo: podemos hacer gajos o esquejes, dividir matas, sembrar o probar métodos un poco menos conocidos, como el acodo aéreo.
Cada planta tiene su forma de multiplicarse y no todas responden de la misma manera a cada técnica. Hoy nos vamos a detener en una que puede parecer complicada por su nombre, pero que, cuando vemos cómo se hace, resulta bastante sencilla: el acodo aéreo.
¿Qué es un acodo aéreo?
La particularidad de esta técnica es que la rama no se separa de la planta para empezar a formar raíces. Primero conseguimos que enraíce mientras continúa unida a la planta madre y, cuando ya tiene raíces suficientes, la cortamos y la plantamos como un nuevo ejemplar.
Es una buena alternativa para algunas plantas que no resultan tan fáciles de reproducir mediante gajos.


¿Por qué hacerlo en primavera?
La primavera es una de las mejores épocas para realizar un acodo aéreo. Una vez que la planta comenzó a brotar y aparecen hojas nuevas, podemos aprovechar ese momento de actividad para iniciar el proceso.
También podemos hacerlo un poco antes de la brotación principal, de manera que la zona intervenida tenga tiempo para cicatrizar y comenzar a desarrollar raíces durante los meses de crecimiento.
Paso a paso
Para empezar, elegimos una rama sana y con buen desarrollo. No hace falta que sea una rama enorme, pero sí que tenga el tamaño y la flexibilidad suficientes para trabajar sobre ella.
En un sector del tallo hacemos una pequeña herida o retiramos una parte de la corteza. Sobre esa zona colocamos musgo húmedo, que va a ayudar a mantener las condiciones de humedad necesarias para que aparezcan las raíces.
Después envolvemos todo con un plástico y sujetamos bien los extremos. La idea es que el musgo permanezca en contacto con la rama y conserve la humedad durante el tiempo que dure el proceso.
Ahora viene la parte que más paciencia requiere: esperar y controlar que el musgo no se seque. El tiempo de enraizamiento puede variar según la especie y las condiciones de la planta.
Cuando vemos que ya se formó una buena cantidad de raíces, hacemos el corte por debajo de esa zona y retiramos el acodo. Ya tenemos una nueva planta lista para pasar a una maceta o al lugar que hayamos elegido en el jardín.
Gabriel lo muestra paso a paso
Si nunca hicimos un acodo aéreo, verlo resulta mucho más claro que cualquier explicación. Gabriel, de Cosas de Jardín, muestra en uno de sus videos de YouTube todo el procedimiento, desde cómo elegir y preparar la rama hasta el momento de separarla una vez que aparecen las raíces.
Es una de esas técnicas de jardinería que vale la pena conocer porque nos permite multiplicar una planta que ya tenemos, aprovechando una rama y sin necesidad de comprar un nuevo ejemplar.
Y ahora que empieza la temporada de crecimiento, tenemos varios meses por delante para experimentar y descubrir qué técnicas funcionan mejor con las plantas de nuestro jardín.















